Sorprende que Roberto Micheletti haya rechazado la primera oportunidad de solución institucional ‘elegante’ abierta por la mediación y prefiera utilizarla como respiro frente a la presión internacional. La mente golpista intenta imponerse incluso en la mediación.
Deja de esta manera graves interrogantes pendientes para el caso de que el diálogo liderado por el Presidente Oscar Árias (Costa Rica) no muestre progreso de corto plazo.
El Presidente mediador, Nobel de la Paz, comparte la postura de José Miguel Insulza (OEA) de que la condición básica para avanzar es la restitución del Presidente Manuel Zelaya.
Organizaciones de DDHH señalan que ya hay 5 víctimas mortales en Honduras. Incluso el conservador The Economist advierte que “The longer the stalemate lasts the uglier things may get.” Ayuda-memoria de que golpes, estados de sitio y gobiernos de facto toman a la ciudadanía de rehén e impunemente cometen y toleran crímenes que transgreden la integridad y terminan con la vida de opositores. Asunto que hace cuestionable el constante flirt de CNN en Español con el régimen de facto hondureño; tampoco el delictual insulto de Ortez al Presidente Obama lleva a CNN a considerar criterios deontológicos para evitar el sesgo derechista de sus comentarios. Más a la derecha aún, para Otto Reich el gobierno de facto es ‘legal y constitucional’ y delata así complicidades políticas impresentables con los golpistas.
El presidente Chávez, que se había mantenido en segundo plano en este caso, critica ahora el apoyo de la Secretaria de Estado Hillary Clinton a la iniciativa: por llevar a un presidente legítimo (Árias) a recibir a uno de facto rechazado por la comunidad internacional.
Mientras que Manuel Zelaya mismo destaca el papel positivo que ha jugado Estados Unidos.
La primera ronda de mediación en casa del Presidente Árias no dio los resultados esperados de apertura de un diálogo personal, mediado por el dueño de casa, entre el Presidente Zelaya y el líder golpista Roberto Micheletti. La apuesta era alta – Micheletti mantuvo el rechazo a la restauración presidencial de Manuel Zelaya, rechazo que es efectivo sólo por la continuidad del apoyo de los militares al golpe.
La idea de una negociación prolongada no parece una buena idea: los partidarios del Presidente Zelaya temen – a primera vista con razón - que Micheletti intente ganar más que un respiro: tiempo para que el régimen salido del golpe se acomode en el poder, se imponga a la población. Un efecto perverso real y contraproducente.
El canciller Amorim, de Brasil, había advertido que se requería una pronta restitución de Manuel Zelaya a la presidencia; que la prolongación del status quo del golpe generaría un movimiento social y una restitución de Manuel Zelaya por la vía de la presión social. En L'Aquila, los presidentes Lula da Silva y Barack Obama revisaron la situación de Honduras y coincidieron en la restitución de Manuel Zelaya a la presidencia. El reloj está ya en la pared para los golpistas que desafiando sus propias probabilidades optan por ignorarlo.

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